Iglesia católica
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La palabra Iglesia es, según su interpretación cultural a través de los siglos, un término ambiguo y complicado. En las lenguas germánicas (Kirche, church), procede del griego popular bizantino kyriké, que significaba "casa o familia del Señor". Lutero interpretó que significaba "curia" por ello se inclinó al término de "comunidad" en rechazo de un concepto que pudiera tener connotación jerárquica. En las lenguas románicas (iglesia, église, chiesa), se ha mantenido la dependencia directa de la palabra griega usada en el Nuevo Testamento ekklesia, que significa la asamblea o reunión del pueblo. Ahora bien, lo importante no es necesariamente su etimología griega, sino más bien el término hebreo kahal yahveh = asamblea del Señor, o "pueblo de Dios solemnemente convocado para el culto y la guerra santa", que en la versión griega del Nuevo Testamento se traduce como ekklesia.
En el uso corriente y popular este término ha venido a significar primordialmente el edificio dedicado al culto religioso. Mientras que en las iglesias de la Reforma Protestante y algunas otras sectas usan el término templo para designar el lugar o edificio de sus reuniones y cultos, la Iglesia Católica nunca usó el mismo por su deseo de evitar similitudes con el Templo de Jerusalén.
Según el relato de los Evangelios y otros escritos del Nuevo Testamento, no parece ser que Jesús fundó una comunidad de creyentes perfectamente organizada y diferenciada del sistema socio-religioso de Israel. Jesús no fundó una iglesia jerarquizada y universal como una alternativa al sistema institucional del Antiguo Testamento, aunque sus dichos y sus obras fueron contrarios al orden establecido en el judaismo, además de llevarle a la muerte, fueron el fundamento de la Iglesia que surgió con la predicación evangélica por parte de los apóstoles y primeros seguidores de Jesús.
Después de unos primeros éxitos en Galilea, la gran mayoría de los entusiastas seguidores de Jesús, le abandonó. Entonces él comenzó a prestar una mayor atención a sus colaboradores más cercanos, especialmente al grupo de doce apóstoles que le acompañaban cercanamente desde un principio y a quiénes él había llamado personalmente. Jesús, principalmente a través de parábolas, anunció la llegada del Reino de Dios. Aunque entendía que su misión estaba primordialmente dirigida a los hijos de Israel, reconocía que otros vendrían de oriente y occidente a sentarse en la mesa del reino y ocupar los sitios dejados vacíos por los hijos de Abraham.
Rehusó limitar su misión y llamado solamente a un resto escogido y puro, y escandalizó a muchos por su compartir con todo el pueblo, incluyendo aquellos que hasta el momento eran social y religiosamente rechazados, tales como los pecadores públicos, las mujeres, los inpuros, los ladrones, los samaritanos y los paganos. Se sentaba a la mesa con ellos y entraba en sus casas, enseñaba que había que dejar crecer la cizaña junto con el trigo.
Eligió a los "Doce" para que le siguieran y estuvieran con él, pero no para separarlos del resto del pueblo, sino como representantes de las doce tribus de Israel. Los envió a predicar su evangelio al pueblo de Israel y eventualmente a todos los confines del mundo.
Aunque es cierto que no puede afirmarse que Jesús fundó una iglesia, tambien es correcto afirmar que la Iglesia se funda en Jesucristo.
Después de la muerte y resurrección de Jesús, los "doce" que él había elegido para que le siguieran, se pusieron al frente del grupo de los discípulos de Jesús, constituyendo un colegio encabezado por San Pedro. Pedro había sido señalado por el propio Jesús para la misión de confirmar en la fe a sus compañeros. Los seguidores de Jesús reconocieron desde un principio en Pedro la clara misión de éste como cabeza de aquella comunidad de creyentes según la voluntad expresa de Jesús.
Existe una clara e ininterrumpida continuación entre el mensaje de Jesús sobre "el reino de Dios" y el que comenzó a predicar la Iglesia inmediatamente después de la muerte de Jesús: "Jesús es el Cristo" es decir el Mesías prometido desde antiguo al Pueblo de Israel y anunciado por los profetas del Antiguo Testamento. La misma palabra Jesucristo es ya una profesión de fe, donde se unen para la Iglesia primitiva, el Jesús de la historia y el Cristo de la fe.
Entiéndase que estos términos surgen dentro del contexto de la fe y teologia de la Iglesia Católica, especialmente a raíz del Concilio Vaticano II. Ellos son expresiones de las distintas formas de comprensión y entendimiento de la naturaleza y misión de la Iglesia:
Concepto
Etimología
Jesús y la Iglesia
Otros términos para designar la Iglesia
Historia de la Iglesia Católica
Sombras y luces de la Iglesia Católica






