Gerardo Diego
Gerardo Diego (Santander, 1896-Madrid, 1987) fue un poeta español.Representó el ideal del 27 al alternar con maestría la poesía tradicional y la vanguardista, de la que se convirtió en uno de sus máximos exponentes durante la década de los años veinte. Su obra poética sigue, pues, estas dos líneas.
La poesía tradicional comprende los poemas de corte tradicional y clasicista, donde recurre con frecuencia al romance, a la décima y al soneto. Los temas son muy variados: el paisaje, la religión, la música, los toros, el amor, etc.
En sus primeras obras -Iniciales (1918), El romancero de la novia (1918) y Soria (1923)- se observa una clara influencia de sus más admirados maestros: Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado.
Pertenecen también a la poesía tradicional Alondra de verdad (1941), formado por cuarenta y dos sonetos escritos antes de la guerra, donde presenta, como él mismo dice, «un tipo de poesía directa, concreta, siempre vivida y elaborada en primer grado».
Su inclinación por el nuevo arte de vanguardias le lleva a iniciarse primero en el ultraísmo y, más tarde, en el creacionismo. La falta de signos de puntuación, la disposición de los versos, los temas intrascendentes y las extraordinarias imágenes caracterizan esta poesía. Marcadamente creacionistas son Manual de espumas (poemario de 1924 en el que se consolida el gusto por la imagen sorprendente y la metáfora atrevida que tanto caracterizó a los seguidores de Huidobro) y Fábula de Equis y Zeda (1932, parodia de las fábulas mitológicas, en sextinas reales, como homenaje a Góngora).
Gerardo Diego participó activamente en la vida literaria del momento y fundó dos revistas, Carmen y Lola, donde tenían entrada los nuevos poetas vanguardistas. Esencial fue también su labor en la realización de la Antología poética en honor a Góngora (1927) y la Poesía española contemporánea 1915-31 (1932, segunda edición aumentada en 1934), fundamental para tener una visión panorámica de la creación poética del momento.






