Bandera catalana
Bandera de Cataluña
La leyenda atribuye al conde Guifré el Pelós (siglo IX) su origen.
Guifré el Pelós era hijo de Seniofré de Urgell, y reunió bajo su gobierno los condados de Barcelona, Urgell, Cerdaña, Besalú y Gerona. Reconquistó Montserrat. Fundó el monasterio de Sant Joan de les Abadesses. Vivificó el de Ripoll. Repobló todo el centro de Cataluña y con esto consolidó su unidad interior. Inició la gloriosa casa de Barcelona, la dinastía catalana que regiría, durante más de quinientos años, la vida de Cataluña.
En una de sus gestas, decidió, con sus seguidores, una victoria de los francos sobre los normandos. El premio que había recibido por ello, fue un escudo con fondo de oro, de manos del rey Carles el Calb.
Explica la leyenda que el mismo rey pintó, con los dedos manchados de sangre de las heridas del conde, las cuatro barras rojas.
Modernas investigaciones han desmentido esta historia.
Así, oficialmente, según las últimas investigaciones históricas, la bandera catalana es una bandera de las llamadas heráldicas, surgida de la translación del escudo de los condes de Barcelona a un tejido.
Posiblemente, incluso, la bandera, pendón o estandarte de los condes fue anterior al escudo.
No se tiene ninguna referencia documental hasta el siglo XIII, pero es una de las más antiguas de Europa.
Al principio, los palos del escudo (las cuatro barras), eran representadas en la bandera tanto vertical como horizontalmente. Esta última disposición fue la que acabó imponiéndose y es, actualmente, la bandera oficial de la nación catalana: fajada, con cinco fajas amarillas y cuatro rojas, todas ellas del mismo grosor.






